Todas las parejas atraviesan momentos difíciles en algún momento y no siempre implica la necesidad de acudir a terapia. Sin embargo, eso no significa que haya que esperar a estar al borde de la ruptura para acudir a un profesional, ya que cuanto antes pidamos ayuda, mejores serán los resultados.
Hoy os cuento una serie de señales que podemos tener en cuenta para tomar la decisión sobre si acudir o no a un profesional.
Muchas personas ven el hecho de acudir a terapia de pareja como un fracaso de la relación, cuando nada más lejos de la realidad. Pensamos que solo es bueno acudir a terapia cuando la pareja está a punto de romperse, cuando, de hecho, es mejor acudir incluso cuando estamos en un buen momento, porque eso permite que de verdad podamos atender la raíz del problema y no solo «apagar el fuego».
Cuanto más tiempo arrastramos un problema, más pesado se hace y más crecen el resentimiento y el rencor hacia el otro.
Decidirse a pedir ayuda demuestra el compromiso con la relación y el interés en que mejore. Para ello, la terapia de pareja ofrece un espacio seguro en el cual comprender las dinámicas de la relación, sus causas y herramientas nuevas para relacionaros mejor el uno con el otro.
Cada proceso de terapia es diferente y el trabajo dependerá de cada pareja y su problemática. Sin embargo, algunos aspectos comunes que solemos abordar son:

Cristina López
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