La capacidad de poner límites es fundamental para tener relaciones saludables y equilibradas. Además, juega un papel muy importante tanto en nuestra autoestima como en nuestro bienestar emocional.
Sin embargo, a veces sucede que o bien no sabemos poner esos límites o bien los ponemos pero sentimos culpa tras hacerlo.
Nuestros límites son aquello que marca lo que queremos aceptar y lo que no. Nos ayudan a proteger nuestros deseos y necesidades. Algunos ejemplos son:
La dificultad para poner límites puede venir de muchos sitios. Por ejemplo:
La culpa puede venir de las frases que hemos escuchado desde pequeños: «no seas egoísta», «primero van los demás», etc. Este tipo de frases nos hacen asociar el autocuidado con el egoísmo.
Por otro lado, la culpa también puede ser fruto de nuestra propia historia de aprendizaje. Por ejemplo:
Poner límites no es mirar solo tus propias necesidades e ignorar las de los demás. Eso SÍ sería egoísmo.
Poner límites de forma saludable es tener en cuenta las necesidades y deseos del otro pero también los tuyos. Es buscar un equilibrio entre cuidar y cuidarte. Es saber cuándo estamos o no estamos disponibles para ayudar. Es saber cuándo necesitamos algo. Es saber expresar lo que nos duele sin herir nosotros al otro.

Cristina López
C/Santa Cristina nº4, Local 3
Granada, 18007