Los ataques de pánico son la manifestación más intensa de la ansiedad. Se suelen vivir como una sensación de miedo intenso que viene acompañada de una fuerte sintomatología física. También suelen venir pensamientos negativos como que nos está dando un infarto, que vamos a perder la cordura o el control o incluso que vamos a morir.
Aunque todos estos síntomas nos puedan hacer creer que un ataque de pánico es peligroso, realmente, no ponen en riesgo nuestra vida, aunque sí pueden afectar a la calidad de la misma por el fuerte malestar que generan.
Es un episodio de ansiedad intensa que suele aparecer de manera brusca o repentina y alcanzar su máxima intensidad en pocos minutos.
Durante el tiempo que dura, nuestro organismo activa su sistema de alerta como si estuviéramos ante un peligro real, aunque objetivamente no haya ninguno. Esto hace que se produzcan una serie de síntomas físicos que, aunque no sean peligrosos, pueden resultar desagradables.
Aunque no siempre ocurren de la misma forma, los síntomas más comunes son:
No existe una causa única de los ataques de pánico. En cada persona pueden aparecer por motivos diferentes.
Sin embargo, algunas causas frecuentes son:
Tras sufrir un ataque de pánico, a muchas personas les resultan tan desagradables los síntomas que desarrollan un miedo intenso a volver a sufrir otro ataque. Empiezan a analizar en exceso todas sus sensaciones corporales y a estar atentos a cualquier cambio a nivel físico.
Esta hipervigilancia puede hacer que cataloguemos síntomas que en realidad son normales como una señal de ataque de pánico. Como consecuencia, aumentará nuestra ansiedad y con ella las posibilidades de sufrir un nuevo ataque.
Así, entramos en un círculo vicioso en el que el propio miedo a sufrir un ataque es lo que aumenta las probabilidades de sufrir otro.
Romper este círculo vicioso es una de las claves del tratamiento.
Es recomendable buscar ayuda psicológica cuando:

Cristina López
C/Santa Cristina nº4, Local 3
Granada, 18007