Hay pérdidas que a nivel social están muy visibilizadas. Todo el mundo puede empatizar con nosotras cuando tenemos una ruptura dolorosa o cuando perdemos a un ser querido. Sin embargo, hay otros duelos que el mundo no siempre ve, como la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o al poco después de nacer.
Quienes atraviesan este duelo no viven solo el inmenso dolor de la pérdida, sino que también conviven con la incomprensión, el silencio y la falta de espacios para expresar su malestar.
Algunas de las consecuencias emocionales que podemos sufrir tras estas pérdidas son:
Muchas veces, en nuestro intento de ayudar a quienes atraviesan esta pérdida, podemos decir frases que provoquen el efecto contrario.
«No era un bebé todavía».
«Aún podéis tener otro».
«Todavía tenéis a vuestros otros hijos».
«Mejor que haya pasado pronto».
«Todo pasa por algo. Este no sería el tuyo».
Comentarios así, pueden invalidar un dolor que es completamente normal. Si no le diríamos estas cosas a quienes pierden un hijo de más edad, no las digamos tampoco en estos casos.
Perder a un bebé no es solo una pérdida física. Es la pérdida de una ilusión, un proyecto y un vínculo de apego.
Si estás atravesando un duelo perinatal, tu dolor es legítimo y tienes derecho a sentirlo y expresarlo.

Cristina López
C/Santa Cristina nº4, Local 3
Granada, 18007