¿Qué es el apego ansioso?

El apego ansioso

El apego ansioso es un patrón relacional, es decir, una manera de vincularnos. Se desarrolla en la infancia y afecta a las relaciones que desarrollamos en la vida adulta, especialmente a las relaciones de pareja.

Las personas con apego ansioso suelen necesitar mucha cercanía en la relación de pareja, experimentar miedo al rechazo o al abandono, vivir la distancia o el conflicto con ansiedad y sentir mucha preocupación sobre el futuro de la relación.

¿Cómo se desarrolla el apego ansioso?

Existen diferentes estilos de apego (evitativo, ansioso, seguro, desorganizado…). El estilo de apego que desarrollamos tiene mucho que ver con las experiencias que vivimos en nuestra infancia, especialmente, en la relación con nuestros padres o cuidadores.

El apego ansioso, suele ser fruto de la inconsistencia. Ocurre cuando los cuidadores a veces cubren nuestras necesidades físicas y emocionales, pero otras no.

Puede ocurrir que en algunas situaciones no sepan interpretar lo que necesitamos, o que otras veces no tengan tiempo para atendernos, o que simplemente se sientan desbordados. Por ejemplo, podemos habernos criado con padres que aunque a veces estuvieran presentes emocionalmente, otras no lo estuvieran por cualquier motivo (estar trabajando, tener alguna enfermedad, tener problemas de salud mental, etc.). 

Otras veces, puede desarrollarse por experiencias de abandono o soledad tempranas. La falta de disponibilidad de los cuidadores puede hacer que busquemos continuamente atención y cuidados para llenar ese vacío emocional.

El niño aprende que el vínculo puede perderse en cualquier momento, y desarrolla estrategias para mantener la conexión: hiperadaptarse, buscar aprobación, anticiparse a las necesidades de los demás o permanecer constantemente atento a las señales emocionales.

 

¿Cómo es el apego ansioso en las relaciones de pareja?

Las personas con apego ansioso suelen vivir las relaciones con mucha intensidad emocional. Algunas señales frecuentes son:

  • Miedo fuerte al abandono o al rechazo.
  • Necesidad constante de cariño.
  • Sobrepensar en discusiones o silencios.
  • Ansiedad cuando la otra persona se distancia.
  • Sensación de “no ser suficiente”.
  • Dependencia emocional o miedo a perder el vínculo.
  • Dificultad para poner límites por temor al conflicto.

Apego ansioso y dependencia emocional. ¿Son lo mismo?

Aunque puedan estar asociados, el apego y la dependencia no son lo mismo. Mientras que el apego es una forma de vincularse, la dependencia emocional tiene mucho que ver con la autoestima y la regulación emocional.

La dependencia emocional suele aparecer en personas con apego ansioso, pero no todas las personas con este tipo de apego tienen por qué tener dependencia emocional.

En la dependencia emocional suele aparecer:

  • Necesidad de la otra persona para regular las propias emociones.
  • Sensación de vacío o falta de sentido de la vida sin la pareja.
  • Miedo intenso a la soledad.
  • Dificultad para salir de la relación incluso cuando ésta genera sufrimiento.
  • Autoestima dependiente de la pareja – «no soy yo sin él o ella».

¿Se puede sanar el apego ansioso?

Sí, con terapia psicológica, podemos sanar nuestra manera de vincularnos construyendo las herramientas necesarias para regularnos y trabajando sobre nuestras heridas emocionales.

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Cristina López

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